A veces en la vida se sufren decepciones….

Quizá por las expectativas que tenías puestas…

Quizá porque hiciste lo mejor que pudiste y diste lo mejor de ti…

Quizá porque parecía que todas las señales te animaban a conseguir lo que fuera….

Quizá porque asumiste más responsabilidad de la que debías….

Pero ya lo sabes: Todo ocurre por algo y para algo

Y que no hayas conseguido lo que querías, que hayas vuelto a caer, que te sientas momentáneamente abatido o triste,… no tiene por qué ser malo. Es más, seguro que no lo es.

Toca confiar de nuevo, en ti y en la vida.

¿Cómo superar las decepciones con más rapidez?:

  1. Sintiendo la certeza de que algo bueno o positivo se esconde tras la negativa
  2. Aprendiendo la lección recibida.
  3. Repitiendo ho`ponopono cada vez que tus pensamientos den vueltas una y otra vez a lo que “podía haber sido y no fue”: “Gracias”, “Te amo”, “Por favor, perdóname”, “Lo siento”. Aunque lo repitas sin sentirlo, o como un lorito, el efecto positivo de frenar los pensamientos negativos, es instantáneo.
  4. Buscándote un nuevo reto que afrontar y en el que centrar tu atención, tu esfuerzo, tu esencia y lo que haga falta.

Agradece el arcoiris tras la lluvia, o el día tras la noche.

Has crecido un poco más, has aprendido algo nuevo, has descubierto nuevas fuerzas, ilusiones o actitud… hoy eres un poquito más fuerte que ayer, y más sabio, así que  aprovéchate de ello.

Confía, y ¡adelante!… y, por cierto, decepciones es probable que tengas en la vida… alguna más.