Nunca había tenido un gato.

Y ahora ni siquiera estaba a mi nombre. Decidí ser mamá de acogida de gatitos bebé e inevitablemente involucrar a mi familia en ello. Tanto ver gatos callejeros con mi niña al salir del cole (era la excusa para sacarla del parque), noté como me empezaron a llamar la atención, así que decidí contribuir al mundo, cuidando estos indefensos bebés.

La protectora me dio dos gatitos, uno muy chiquito y negrito de menos de un mes y otra un poquito mayor, de color blanco.

Desde el primer día, el negrito al que llamamos Bombón, y estaba muy escuálido, buscaba nuestro regazo y le encantaba estar en brazos. Blanquita, la otra bebé, se mostraba más activa y juguetona.

A la mañana del quinto día, tras haber notado como iba ganando en luminosidad y sobre todo en cariño, amaneció sin ganas de comer, apenas levantaba la cabecita y tras llevarlo al hospital, a los pocos minutos, me avisaron de que se había ido.

Me hizo plantearme muchas cosas, que te voy a compartir:

Dicen que los gatos te eligen como dueño, y yo noté en esos días que así había sido, aunque fuera mamá de acogida, tanto amor y tanta calma, había encontrado un sitio en nuestra casa, y nos estábamos planteando adoptarlo. Cuando llamé a la protectora el día que amaneció malito me dijeron que las maravillosas personas(que sin duda lo son) que lo encontraron y se lo llevaron, habían llamado preguntando por él porque habían decidido adoptarlo. En ese momento me planteé el desapego. Sería muy feliz, sin duda con ellos, así que lo devolvería con todo mi amor en cuanto acabara la acogida y ya estuviera sano y fuerte. No salió del hospital, y me entró una llorera que no esperaba. Apenas cinco días.

Hay personas, que quizá no conoces, que a la vez que tú estás viendo la tele, ellas están dando un biberón a un gatito o perrito bebé, callejero o abandonado. Personas que dedican tiempo a los animales de forma totalmente desinteresada, dándoles amor y permitiéndoles a ellos que les den todo el amor que poseen aunque sea por un muy corto espacio de tiempo. Con una casa más o menos grande, con más o menos dinero, con más o menos responsabilidades,… Es curioso como cada persona dedica su tiempo a las cosas más dispares, ni mejores, ni peores, diferentes… unos cuidan gatos, otros pasean perros, otros ven la tele, juegan al ordenador, o ayudan en algún comedor social,…

Mi hija de cuatro años se lo ha tomado muy bien. Creo que no entendía mis lloros , pero se ha conformado con pensar que ya era un angelito y se había ido al cielo a beber leche de su mamá (no sé cómo se le ha ocurrido eso, aunque ella tomó el pecho hasta entrados los tres años). Después de un pequeño disgusto inicial, está contenta con Blanquita y con su nueva hermanita de acogida, que tenemos para que no se sienta sola.

De muy niña se murieron dos abuelos y dos bisabuelos a los que conocí, pero apenas había tenido contacto con la muerte. Creemos que queda lejos, damos por hecho que nos despertaremos todas las mañanas, que quienes nos rodean, lo harán siempre, pero no es cierto. Yo daba por hecho que Bombón resistiría, había confiado que saldría adelante porque no lo veía mal, no me había planteado otra opción. Pero cualquier día, puede ser el último, así, sin más. Y aunque mentalmente estemos preparados, sepamos que es la ley de la vida, que siempre estarán con nosotros, que han cumplido con la misión para la que han venido, el corazón no se lo espera y sentimientos que no sabías que existían afloran sin poder evitarlo, y duele.

Bombón cumplió su misión, quizá hacerme ver que cualquier día, de la noche a la mañana, puede ser el último, quizá que tengo más amor del que creía tener, quizá concienciarme o concienciar a quienes lo encontraron antes que yo, de la realidad de los gatitos abandonados, callejeros, los gatos no esterilizados, la gente maravillosa que voluntariamente los acoge, cuida o adopta, quizá que cualquier animalito es capaz de dar amor y de permitir que tú se lo des y que ruede tu chakra 4, quizá que todos necesitamos de todos, que sin ayuda, amor, alimento y cobijo los animales bebés no salen adelante y a veces ni con eso,… no sé….

Yo le doy las gracias por su AMOR, por permitirme cuidarle, por permitirme salir de mis límites, por permitirme acercarme a esa realidad que cuesta aceptar y es que la vida se acaba, por todo y por tanto, por más de lo que esperaba,…