Ayer fue el primer día de cole de mi hija. Mi hermana me dijo “Habrás llorado al dejarla”, y la verdad es que me emocioné un poquito pero sobre todo me sentí muy orgullosa, de ella y de mí.

El año pasado fue a una maravillosa guardería y ese primer día si que lloré al dejarla…sentí que se me hacía mayor,  que ya empezaba a volar…

Sé que es pequeña todavía, que la quiero y la querré siempre (como le digo y le muestro a ella todos los días), y que aún nos queda mucho por delante….pero lo que quería compartir contigo son esos momentos de orgullo:

Me sentí orgullosa de mí porque

  • La apunté al cole donde iba su mejor amiga de la guarde, que pese a ser tan pequeñas, las niñas habían conectado muy bien desde el principio
  • La había llevado a ver el colegio varias veces durante el verano y a veces le hablaba de lo que iban a hacer dentro
  • Paré un día en la calle a su nueva señorita(solo la conocía de vista) y se la presenté
  • Confirmé que pese a estar muchísimas horas conmigo no está “enmadrada”
  • Sentí que le había hecho fácil, con lo que estaba a mi alcance, el paso que le supone a ella empezar el cole
  • Y lo mejor de todo, sentí que le había enseñado a confiar en la vida y en que esta es maravillosa.

Nada más abrirse la puerta, ella me soltó la mano y aunque un poco despacio, fue sola hacia ella y de la mano de otra compañera, entró sin mirar atrás, sin mirarme. Sin lágrimas y sin malas caras. Y allí estaba yo, viéndola alejarse, tan dulce y confiada.

La cuestión es que me sentí orgullosa de mí por lo que yo le había aportado y de ella que es una campeona, un arco iris perfecto, puro Amor y un regalo de por vida.

Que no digo que las demás madres lo hagan mal si sus niños lloran al entrar, lo que digo es que me sentí orgullosa de mi y de ella, para que tú también pienses y sientas de qué te sientes orgulloso y reconozcas todo lo bueno, o por lo menos una parte, de lo que aportas a los que te rodean.animation-1298762_640